Jose Luis Abos

10 valores que nos deja José Luis Abós

Publicado el 1 noviembre, 2014 | Viriato Monterde Alloza | Ejemplares, Portada 2

Hace tan solo unos días que se conocía el fallecimiento de José Luis Abós -entrenador de baloncesto- y en este breve período de tiempo transcurrido hemos podido conocer mucho más al detalle su trayectoria profesional, gracias a los excelentes y nada sencillos reportajes que se han emitido en los medios de comunicación. Haciendo un gran esfuerzo por dejar de lado lo más importante, su calidad humana, de su recorrido en el mundo del baloncesto también podemos extraer aprendizajes muy valiosos para nuestro trabajo diario. Hablamos, por lo tanto, de parte del legado que nos ha entregado, de sus enseñanzas, y proponemos aprovecharlo.

   1) HUMILDAD  

No exigió, no se precipitó. Siempre supo medir sus pasos de forma humilde.

“En Opel pasé diez años de mi vida, en otra faceta, diez años muy importantes para mi vida porque me permitieron ver otro mundo como es el mundo de la empresa, el cual me apasiona, me gusta mucho y creo que tiene mucha relación con el deporte”

José Luis Abós comenzó a ser entrenador a una edad muy temprana y consiguió triunfos deportivos de forma casi inmediata -por ejemplo, en los Campeonatos de España Junior en 1983 y 1984-. Sin embargo, durante años, compaginó su desarrollo y formación inicial como entrenador -su precocidad hizo que durante un tiempo fuese ligeramente mayor a los jugadores a los que entrenaba- con un trabajo en la compañía General Motors. Y no sólo no se le escuchó nunca quejarse de ello, sino que siempre pudimos escucharle palabras de gratitud de aquella época. Incluso explicó repetidamente lo que le costó abandonar aquella fórmula.

   2) DETERMINACIÓN  

Supo tomar sus riesgos cuando creyó que era necesario.

“Mi pasión era el baloncesto, era mi sueño dedicarme a ello”

De la misma forma que supo esperar su momento, cuando creyó que había llegado y que debía dar el paso y dedicarse en pleno al baloncesto, lo hizo. Y lo hizo dejando un puesto que le auguraba un buen y asegurado futuro. Él era muy consciente -así lo contó después- de que la apuesta podía salir mal, pero tenía claro que quería hacer y puso todo para ello.

   3) LEALTAD  

Los valores en primer lugar, después lo demás.

“Me dijeron que o me hacía cargo del CAI o no iba a seguir. Y opté por no seguir”

Ya lo escribió Willy Villar -director deportivo del CAI Zaragoza y “socio” deportivo de Abós desde hace varios años- en una carta pública del mes de octubre dedicada al entrenador zaragozano. “Son ejemplos de tu sentido de la lealtad, pero es que como amigo la lección ha sido diaria. Jamás, y digo jamás, he sentido por tu parte que hayas dado un paso atrás conmigo, algo de lo que yo probablemente no podré presumir”.

En la misma carta, Villar -como han hecho otros muchos amigos estos días- contaba la experiencia que tuvo José Luis Abós cuando estaba ya alcanzado la élite -siendo segundo entrenador del reputado Mario Pesquera-. Decidió abandonar su cargo y bajar varias categorías para entrenar a un equipo menor cuando Pesquera fue destituido. Podría haberse quedado al frente del equipo, así se lo ofrecía el club, pero entendió que no debía hacerlo por lealtad a su primer entrenador.

   4) GANAS DE APRENDER  

Nunca dejó de “avanzar”, incluso cuando para hacerlo tuvo que marcharse fuera.

“Le recomendaría la experiencia a cualquier entrenador. Trabajé muchísimo, pero disfruté tremendamente”

La carrera de José Luis Abós avanzaba y crecía, pero él no se conformó, no se relajó, no se lo creyó. Y por eso siguió con su formación, incluso saliendo fuera. En este caso, en 1999, se marchó a la Universidad de Wake Forest (Estados Unidos) a escuchar y a aprender de un sistema avanzado. Fue su primera “parada” -veremos que no la única- con el consiguiente riesgo que supone “salirse de la rueda”. Pero, una vez más, su determinación le llevó a dar ese paso.

   5) ESFUERZO  

Trabajo, trabajo y trabajo.

“Los que hemos tenido la suerte de poder conseguir que entrenar sea nuestro trabajo, considero que es un privilegio porque hay mucha gente que tiene esa vocación, esa entrega y que le gusta, quiere hacer las cosas y no tiene la suerte que hemos tenido otra gente al final de estar ahí”

La carrera de José Luis Abós como primer entrenador se hizo madura en la liga LEB -la segunda categoría del baloncesto español- entre Bilbao, Lugo y sobre todo Mallorca (en el Drac Inca). La categoría de plata fue su casa desde 1995 hasta 2010, año en el que consiguió ascender con el CAI (quitando tres años en medio que fue segundo entrenador en ACB con Girona y el año que estuvo en Wake Forest). Más allá de los números, todo ese periplo nos habla de un entrenador que no quiso correr más de la cuenta.

En el reportaje “Entre los grandes“, del programa Objetivo de Aragón Televisión, Willy Villar explicaba: “Toda su vida se dedicó a venderse poco y a trabajar mucho”. Abós eligió un camino lento, trabajado, confiando en su trabajo.

Pero su esfuerzo -y este es un matiz importante- jamás fue solo para él, o solo para su club, o solo para… José Luis Abós fue un experto en “mejorar” a todo el que estaba cerca suyo: jugador que pasaba por sus manos, jugador que -en un altísimo porcentaje- salía de sus clubs siendo mucho mejor jugador. Y esa habilidad de “mejorar a los demás”, al parecer no se circunscribía solo a los jugadores, ni solo a lo profesional. Podemos aventurar que se trataba de una de esas personas que hacían mejor a todo lo que estaba cerca suyo.

   6) PAUSA  

Tomar la decisión de parar.

“Si tienes un año en blanco y sabes que te van a llamar, aún. Pero si pasa el tiempo y no lo hace nadie…”

Cuentan quiénes le conocieron que fue una de las decisiones más arriesgadas que tomó y que llegó a dudar varias veces si había hecho lo correcto. Tuvo miedo de haberse “salido de la rueda”. Tras ese largo periplo que comentábamos de buenos resultados y experiencias en la segunda categoría del baloncesto español, él sentía que merecía un proyecto mejor que los que le llegaban y en vez de continuar sin convencimiento, decidió que pararía un año para ver todo con mayor perspectiva y esperar a que llegase una oportunidad como él creía que merecía.

Le llegó el verano de 2009, después de todo un año de espera. Pero la oportunidad que le llegó no fue cualquiera, fue entrenar a su CAI Zaragoza.

   7) ENTEREZA  

Aguantó sin rechistar una actitud que él no comprendía.

“Si la afición entendió que tenía que pitarme, para eso pagan y pueden hacer lo que quiera”

Ni mú. Nunca dijo nada. Las 3 primeras temporadas de José Luis Abós en su casa, en el CAI Zaragoza, tuvo que aguantar diferentes críticas, incluso silbidos de su propio público. Nada excepcional en el mundo del deporte, pero sí incomprensible para quien pensaba que estaba realizando un gran trabajo y que este no era reconocido. De hecho, los resultados -como poco- refrendaban el argumento. Tiempo después hemos sabido por sus más cercanos que lo pasó mal, pero él nunca dijo nada. Ni un gesto, ni una palabra más alta que la otra.

   8) SENSATEZ  

Triunfó en la élite con la misma actitud con la que empezó.

“A mi me ilusionó mucho formar parte de este proyecto y de devolver a Zaragoza la ilusión”

Y José Luis lo consiguió. A los 51 años fue profeta en su tierra. Después de esas 3 temporadas, consiguió alcanzar -contra todo pronóstico- un histórico tercer puesto en la ACB para el CAI Zaragoza. Y por fin llegaron los reconocimientos, empezando por su gente, ese que tanta anhelaba. No fueron los únicos. Llegó a ser nombrado mejor entrenador de la temporada por la propia ACB. Y más, muchos más premios, galardones, reconocimientos.

Pero hubo un denominador común: él siguió siendo exactamente el mismo. Según explican todas las personas que trabajaron a su lado, se comportó igual cuando estaba en LEB que cuando tenía al CAI jugando en Europa. Siempre se comportó de una forma normal. ¿Habrá acaso algo más complicado que mantener los pies en la tierra mientras has alcanzado el éxito profesional absoluto?

   9) NORMALIDAD  

Cómo afrontó la enfermedad.

“Espero estar de regreso con todos vosotros lo antes posible para seguir viviendo la pasión del baloncesto en el pabellón Príncipe Felipe”

Probablemente cuando José Luis Abós escribió esa frase en el marco del comunicado que hizo público el 4 de agosto, él ya era conocedor que ese regreso sería muy complicado. Pero no lo manifestó. Simplemente comunicó lo justo: Que él no podía seguir, pero que había gente preparada. Como siempre, con corrección y discreción. Intentando poner el foco lo menos posible en él mismo.

Normalidad es probablemente uno de los conceptos que mejor marcan a José Luis Abós y hubiese valido perfectamente para ilustrar también el párrafo anterior. Y así parece que afrontó la enfermedad de principio a final. Con una admirable -casi increíble- normalidad.

Fue discreto desde el principio, de hecho no quiso montar ningún espectáculo público. Fue valiente, plantándose en Cuarte de Huerva a principios de septiembre a ver sus jugadores, a su gente, sin ocultar su debilidad ni recrearse en ella. Y fue combativo con la enfermedad, no renunció a pelear con ella por muy mal que pintasen las cosas.

   10) GENEROSIDAD  

La carta final.

“Gracias a la vida porque lo he tenido todo “

La carta que dejó escrita José Luis Abós antes de fallecer es probablemente el ejemplo que resume todas las cualidades anteriormente citadas. Un ejemplo de valentía, de determinación, de lealtad, de entereza, etc. Un ejemplo en el sentido más bonito de la palabra. Pero además constituye un agradecimiento gigante a las personas, a su profesión y finalmente a su vida, a la vida. Saber agradecer es fundamental, pero hacerlo en esas circunstancias constituye -una vez más- una demostración de valores. Otra más.

Aprovechemos sus enseñanzas

Si estos valores que nos ofreció José Luis Abós en su trayectoria profesional son algunos de los que tú crees que tienes o querrías tener, te invito a que cojamos su ejemplo y nos hagamos las siguientes preguntas:
  1. ¿Que actitud has tenido cuando has tenido que desarrollar un trabajo “fuera” de lo que tú consideras tu camino?
  2. ¿Has apostado alguna vez por tu pasión laboral? ¿Lo sigues haciendo?
  3. ¿Cuál ha sido la última decisión que has tomado por lealtad?
  4. ¿Te has formado alguna vez fuera de lo que sería el circuito “normal” de formación de tu sector?
  5. ¿Crees en tu trabajo? En tu trabajo, ¿en que proporción pones el foco en ti o en los demás?
  6. ¿Cuándo fue la última vez que te concediste un día, un fin de semana, un tiempo para pensar por dónde transcurre tu carrera?
  7. ¿Cómo reaccionas cuando alguien te hace una crítica en el trabajo que consideras injusta?
  8. ¿Cuál ha sido tu comportamiento en aquellos más momentos que más éxito profesional has cosechado?
  9. ¿Cómo te sueles comportar cuando tienes una dolencia?
  10. Si tuvieses que escribir una carta como la de José Luis Abós, ¿a quién le darías las gracias? ¿Hay algún motivo para no hacerlo esta misma semana?

Responde por escrito. Ahora toma en consideración las respuestas. Obsérvalas, ¿hay algo de todo lo que tienes delante que no te guste? Solo me queda una pregunta más por hacerte: ¿Cuál va a ser el primer paso que vas a dar para cambiar alguna de ellas?

 

* No es mi voluntad reducir la pérdida de una persona de la talla de José Luis Abós a este enfoque tan “profesional”. Todo lo contrario. Pero como en Finikito.com tratamos precisamente enfoques útiles para nuestro quehacer diario en el trabajo, sí me ha parecido oportuno sacar estas líneas como nuestro particular homenaje a la cantidad de enseñanzas que José Luis Abós supo transmitirnos de forma silenciosa a través de su trayectoria.

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Sobre el autor

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Europea de Madrid y la Universidad de Lund (Suecia). Su formación se ha visto ampliada a numerosos campos como el marketing, el SEO, la creación de productos transmedia,etc. En cuanto a su recorrido profesional, comenzó su trayectoria en el ámbito radiofónico (Cadena SER, Aragón Radio y otras), para posteriormente probar diferentes ámbitos -DIRCOM, agencia de noticias, etc- y terminar fundando 960 Pixels en 2008. Empresa que dirije desde entonces, así como los proyectos que de ella derivan.

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