Miedo a lo no seguro

El emprendedor y el miedo

Publicado el 7 octubre, 2014 | Viriato Monterde Alloza | Emprender, Motivación

A diario y como consecuencia de la crisis económica encontramos numerosas formaciones, charlas o artículos sobre cómo lanzar tu propio negocio. Hablamos de consideraciones legales, de contabilidad, de herramientas, de recursos humanos y de un sinfín de detalles. También hablamos de dificultades, de muchas dificultades. En ocasiones algunos emprendedores de éxito incluso se atreven a dar claves para superarlas. Sin embargo, casi nunca hablamos de una de las mayores: el miedo.

Y no, no me refiero al miedo a lanzarte al universo del emprendimiento. Que existe, claro que existe. Pero para el que sí que abundan recetas varias, algunas de ellas tan simples como “tú vales para todo”. Sí y no, pero ese es otro capítulo. En esta ocasión estoy hablando del miedo a qué pasará el próximo trimestre o el próximo mes o incluso la próxima semana. El miedo a lo siguiente. El miedo a lo desconocido. El miedo a lo “no seguro”. El miedo a no tener suficiente trabajo o beneficios para mantener tu equipo. O para mantenerte a ti mismo.

Creo que esa sí que es una de las verdaderas dificultades a la que te enfrentas cuando emprendes. Y se trata de una emoción que disminuye cuando las cosas van bien, pero que no desaparece nunca. Por lo tanto si aspiramos a mantener nuestro negocio mucho tiempo en marcha, parece interesante prestarle atención y aprender a gestionarlo. O ¿acaso no has sentido nunca como ese miedo te desgasta?

¿Qué es el miedo?

Acudamos a por una definición formal. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el miedo se define como: “Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”.

En otras definiciones también encontramos que esta perturbación es una emoción primaria: “El miedo es una situación emotiva primaria y fundamental, que está presente en el hombre desde los primeros días de su vida (ausencia de la madre, oscuridad, al oír un fuerte ruido, en la pérdida de un apoyo físico o afectivo, etc.)” según leemos en el artículo Miedo, ansiedad y angustia de www.inteligencia-emocional.org. Es decir, que el miedo está, viene de serie con cada uno de nosotros.

Con lo visto hasta ahora, ¿hemos de considerar al miedo como un emoción negativa o mala? No deberíamos. En el artículo Qué es el miedo, de www.psicologiamotivacional.com, se explica a la perfección que “la función primordial de esta emoción es mantenerte alejado de los peligros y asegurar tu supervivencia lo máximo posible. Y tenemos que reconocer que es muy eficaz en su tarea, resulta tan sumamente desagradable que puede llegar a paralizarnos en alguna tarea y que la evitemos por no enfrentarnos a nuestros temores”. Por lo tanto, reducir el miedo a sus connotaciones negativas es una equivocación. El miedo real (no el inventado) es bueno, pero sabiéndolo gestionar.

¿Cómo podemos gestionar el miedo?

Primer punto: Identifica el escenario.

El miedo existe, como acabamos de leer viene con nosotros nada más nacer. Eso sí, no hagas una gran bola con él y, sobre todo, no le añadas los imaginarios. Es bueno utilizar los miedos más naturales que nos protegen de peligros, pero añadir miedos que nos creamos nosotros mismos fruto de nuestros pensamientos es el comienzo de un problema. Analiza tus miedos y la repercusión que tienen en ti. Ahí comienza el cambio.

Segundo punto: Decide cambiar.

Si después de ese análisis encuentras que hay un miedo que te está desgastando o atenazando, no puedes continuar con la misma actitud. Si algo no ha funcionado durante tus últimos -pongamos por ejemplo- 40 años, hay serias posibilidades de que tengas que cambiar tu método para solucionarlo. Esto parece una obviedad, pero ¿cuántos de tus miedos se mantienen desde la infancia? Quizás si paras a pensar tu respuesta, el punto deja de ser obvio o nosotros dejamos de ser coherentes.

Tercer punto: Pasa a la acción y gestiona.

Sí, sabemos que existe. Lo reconocemos. Lo analizamos. Y lo queremos cambiar. Ahora es momento de gestionarlo. Y aquí es dónde entran decenas, incluso cientos de soluciones. Cada miedo es diferente, cada caso es diferente. Algunos se trabajan desde las creencias limitantes, otros desde las emociones que nos producen, otros incluso desde una simple planificación. Hay muchos caminos. Esto no es malo, al contrario, te das más oportunidades de elegir el que mejor te encaje a ti.

La propuesta: Un juego de “conceptos”

De esos muchos caminos, yo te voy a plantear un reto que estoy seguro puedes realizar. Pero primero un debate interno: ¿Cómo de diferentes son para ti los conceptos de miedo y respeto? Para de leer unos instantes. Piénsalo.

¿Lo tienes? Te voy a dar mi versión. Para mi, el miedo tiene unos efectos que suelen resultar exagerados. A veces, te paraliza, pero otras veces hace que reacciones de forma desproporcionada. El miedo a veces te hace callar y otras te hace hablar por los codos. El miedo te impide, te impone una única solución. Por ejemplo, si le tengo miedo a las alturas me resulta imposible asomarme desde la terraza de un octavo piso. El miedo me lo impide, me paraliza. No hay opción.

Sin embargo, el respeto lo gestionas. Cuando le tienes respeto a algo, tú decides que acción vas a realizar en base a ese respeto. El respeto marca, pero no limita. Cuando hay respeto de por medio, vas a tener una reacción, pero no tiene porque ser desproporcionada, ni tiene porque ser única. Por ejemplo, puedo tenerle respeto a las alturas, pero tengo que coger constantemente aviones por obligaciones de trabajo. No me gustan las alturas, pero puedo decidir y en este caso, aunque volar me pueda parecer un peligro para mi integridad y me da respeto, creo que el trabajo que tengo merece la pena que vuele y lo hago de forma consecuente.

También lo puedes aplicar al deporte por si te resulta más fácil verlo o sentirlo. ¿Qué ocurre cuando le tienes miedo a un rival? ¿Y qué ocurre cuando le tienes respeto? ¿Se ve tu juego afectado desde la misma manera? Estoy seguro de que tú tienes la respuesta muy clara.

O un artista que sube al escenario. ¿Qué ocurre cuando tienes miedo al público o al lugar? ¿Y qué ocurre cuando le tienes respeto? ¿Disfrutas de la misma manera? ¿Tu actuación es igual?

Si lo aplicamos al ámbito empresarial podemos pensar que la diferencia entre el miedo y el respeto marca en ocasiones la buena salud de una empresa. Por ejemplo, ¿cuántas decisiones equivocadas (desproporcionadas, precipitadas, drásticas) se han tomado como consecuencia del miedo? Puedes saber hacer el balance más complejo del mundo, saber al dedillo cada resquicio de la LOPD, tener el mejor marketing, etc, pero si cuando llega el miedo -y siempre llega- no sabes gestionarlo, es probable que lo demás pase a segundo plano. De ahí la importancia a la que hacía referencia al comienzo de este artículo.

El reto: La dieta de las 3 semanas

Esta particular “dieta” se basa en una única receta. Para llevarla a cabo, te propongo que por un momento te imagines gestionando uno de tus miedos, con la misma actitud que gestionas algo a lo que le tienes respeto. Es más, te propongo que cojas uno de tus cinco miedos más grandes en el ámbito laboral y cambias la actitud de miedo por la de respeto. Para de leer de nuevo y tómate tu tiempo. Me gustaría que te veas y que sientas durante unos minutos en esa actitud. Este es el momento clave de todo, así que pon lo mejor de ti. Te cueste más  o te cueste menos, tienes que verte con claridad y que te resulte creíble.

Bien, ahora que has vuelto a leer, y sin demorarte ni un minuto, te propongo que describas a la persona que has visto y sentido -a tu “yo gestionando mi miedo como respeto” en 3 frases afirmativas. Escríbelas en un papel, esto es clave.

Imaginemos por ejemplo que tengo miedo a las entrevistas de trabajo como consecuencia de algunas malas experiencias iniciales que tuve al inicio. Esto ha hecho que en las siguientes entrevistas haya estado muy nervioso y haya obtenido unos resultados nefastos.  Me he autocreado miedo a las entrevistas de trabajo.

Después de imaginarme cambiando mi actitud de miedo -la que tengo en las entrevistas de trabajo- por una actitud de respeto -por ejemplo la que tengo cuando me enfrento en tenis a un rival que no conozco- me salen estas 3 frases:

  1. “Yo doy la mano con prudencia, pero con seguridad a mi entrevistador”
  2. “Yo adopto una postura corporal natural y firme durante la entrevista”
  3. “Yo escucho con atención las preguntas y contesto sin darle vueltas a la respuesta”

No tiene porque ser nada tremendamente extraño, sino acciones que tú sabes que puedes hacer con normalidad, imágenes -como te decía antes- que no te resulten imposible de visualizar.

Ya tenemos la base, los ingredientes de nuestra “receta”. Repito: Tiene que estar escrita en un papel.

Ahora vamos con el plan de la “Dieta de las 3 semanas”:

Durante las 3 próximas semanas, 3 veces cada día (puede coincidir por ejemplo con desayuno, comida y cena), vas a dedicar 3 minutos a repetirte estas 3 afirmaciones, pero con la condición de que cuando las repitas visualices, sientas y escuches a esa persona que eres tú con esa nueva actitud ante tu miedo o problema. Repito: Durante las 3 próximas semanas, 3 veces al día, 3 minutos para las 3 afirmaciones.

Puedes utilizar el papel mientras te sea necesario.

El día que finalices este reto te propongo que te respondas a ti mismo la siguiente y única cuestión: ¿Ese miedo era real o era mi forma de gestionar una emoción?

Si tienes dudas puedes consultarme lo que necesites a través de los comentarios, en las redes sociales o en el correo electrónico vimonterde@gmail.com. También puedes compartir tu experiencia, sea cual sea el resultado.

 

Material utilizado
Citado a continuación

Fuente de la fotografía: https://unsplash.imgix.net/46/bsrOzgDkQhGRKOVC7Era_9X6A3584.jpg?q=75&fm=jpg&auto=format&s=e2d0dad378d35bf824554078bf0b11ec

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Sobre el autor

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Europea de Madrid y la Universidad de Lund (Suecia). Su formación se ha visto ampliada a numerosos campos como el marketing, el SEO, la creación de productos transmedia,etc. En cuanto a su recorrido profesional, comenzó su trayectoria en el ámbito radiofónico (Cadena SER, Aragón Radio y otras), para posteriormente probar diferentes ámbitos -DIRCOM, agencia de noticias, etc- y terminar fundando 960 Pixels en 2008. Empresa que dirije desde entonces, así como los proyectos que de ella derivan.

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