Esparta estoicismo emprendimiento

Filosofía para emprendedores: las enseñanzas de los estoicos

Publicado el 26 enero, 2015 | Livia Álvarez Almazán | Emprender, Motivación

Recuperamos algunas enseñanzas de los estoicos que nos pueden ayudar a hacer frente a los típicos problemas vinculados al emprendimiento, como el miedo al futuro y la incertidumbre económica.

Cuenta el escritor y profesor Jules Evans, en su obra Filosofía para la vida, la historia de Rhonda Corum. El helicóptero en el que viajaba esta cirujana de vuelo americana cuando iba a rescatar a un piloto abatido fue derribado. Rhonda salió viva pero no airosa: se rompió los dos brazos, se desgarró un ligamento en la rodilla y tenía una bala en el hombro. Los soldados iraquíes rodearon el helicóptero, arrastraron a la cirujana por los brazos y la metieron en un camión junto a otro sargento que había sobrevivido. Uno de los soldados que la había capturado aprovechó el viaje para abusar sexualmente de ella. Cuando la dejó en paz, el sargento americano le dijo:

- Sí que es usted dura, señora.

- ¿Qué se pensaba, que iba a llorar?

- Sí, eso pensaba

- No se preocupe, sargento; dijo Rhonda al cabo de un rato. Yo también creí que lloraría usted

Durante los ocho días siguientes en los que la americana permaneció prisionera se dio cuenta de que solo había una cosas que sus carceleros no podían controlar: sus pensamientos. “Sobre eso tenía un control absoluto y no pensaba dejar que me lo arrebataran. Pensé: antes la misión era recuperar a un piloto. Ahora la misión es superar esto”. Rhonda sobrevivió, no confesó ninguna información confidencial y actualmente es la responsable de un programa de entrenamiento mental para soldados en EEUU. Les enseña resilencia o, lo que es lo mismo, la capacidad del ser humano para superar circunstancias traumáticas.

La resiliencia y el estoicismo

La resiliencia no es algo nuevo. La capacidad que Rhonda descubrió que tenía y que se podía enseñar, ya la preconizaba en el siglo II después de Cristo un esclavo romano que se convirtió en filósofo, Epícteto, quien propugnó una nueva corriente, el estoicismo,  cuyas ideas calaron profundamente en culturas como la espartana y han llegado hasta nuestros tiempos. La vida de Epícteto, como es fácil imaginar, fue bastante dura. En aquella época, los esclavos podían recibir palizas y torturas, como fue su caso. Entonces, ¿cómo mantener la calma y la fortaleza ante la incertidumbre y la opresión? ¿Qué esperanza podía albergar? La respuesta de Epícteto fue recordarse constantemente que había cosas que podía controlar y cosas que no. Así, podemos pensar en dos listas, en las que incluimos aspectos señalados por el filósofo y otros propios de la vida moderna y de los emprendedores:

No controlamos -Zona 1-

  • Nuestro cuerpo
  • Nuestros padres
  • Nuestros amigos
  • Nuestros compañeros de trabajo
  • Nuestros clientes
  • Nuestros proveedores
  • El clima
  • La economía
  • El pasado
  • El futuro
  • La muerte

Controlamos -Zona 2-

  • Nuestras convicciones

Os invito a que hagáis vuestras propias listas. Veréis cómo va creciendo la lista de “No controlamos”.  Y entonces:

¿Qué hacemos con lo que no controlamos?

  • Primer paso: lo aceptamos
  • Segundo paso: lo gestionamos

Es importante no saltarse el primer paso y entender que tiene un matiz importante: aceptar no significa resignarse o caer en la inacción sino entender que hay cosas que, simplemente, suceden. Si no aceptamos las dificultades económicas, los problemas con un compañero de otro trabajo o las quejas de un cliente, no lo gestionaremos con una perspectiva amplia. Y si no aceptamos que hay hechos que simplemente acontecen y nos afectan sin que hayamos podido evitarlo, nos pasaremos la vida enfadados, asustados y tristes, con una profunda sensación de impotencia, apunta Jules Evans.

Insistimos en que esto no quiere decir que no podamos hacer nada al respecto y, por ello, el segundo paso en situaciones que están fuera de nuestro control es gestionarlas de la forma más apropiada. Si tenemos un cliente insatisfecho, podemos darle las explicaciones oportunas y debemos defender nuestro trabajo, pero si decide prescindir de nuestros servicios es algo que escapa a nuestro control. Que un potencial cliente nos compre un producto depende de muchos aspectos: podemos influir en la compra y ser, incluso, muy persuasivos, pero la decisión final es suya e incluye factores que se nos escapan, por lo tanto, es una situación que no controlamos. Saber que hay cosas que se nos escapan y aceptarlo nos conduce a vivirlas con menos desgaste y a enfocarlas desde un punto de vista de aprendizaje y utilidad. ¿Qué he aprendido de esta situación de venta ineficaz? ¿Qué he aprendido del conflicto con este cliente? ¿Qué puedo aplicar en la siguiente ocasión?

A menudo, como coach, me encuentro con personas que se sienten molestas porque un compañero de trabajo o un cliente ha tenido un comportamiento desagradable y el pensamiento recurrente es: ¿Qué he hecho yo para que se comportara así? ¿Quizás le he dado demasiada confianza? Los comportamientos son responsabilidad del ser humano que los genera, nunca de los de alrededor. Cómo se comporten los demás es algo que está fuera de nuestro control. Eso no quiere decir que no podamos influir en los demás, pero debemos diferenciar entre influir y controlar. Lo que sí podemos hacer es generar en nosotros un estado de ánimo útil y desde ahí hacer frente a la situación. Y nuestro estado de ánimo, probablemente, influirá en la otra persona de una forma positiva.

Según Epícteto, tenemos que aprender a ejercitar la Zona 2, la que controlamos, la de nuestros pensamientos. Es decir, replanteemos nuestra forma de pensar sobre las cosas, sobre lo que nos ocurre, sobre el mundo, sobre las personas, sobre la situación actual, sobre nuestro proyecto… Probemos a pensar de una forma útil como hizo Rhonda. Nuestra misión es superar las dificultades, es hacer frente al presente, es aceptar que hay cosas que no podemos cambiar y cambiar las que sí podemos -si ello nos ayuda-.

Aplicación práctica

En esta línea de trabajo personal, te propongo lo siguiente:

  • Esta semana, a lo largo de tu día a día, revisa qué cosas de las que suceden formarían parte de la lista de No controlamos y cuáles de la lista Controlamos. Recuerda: que formes parte de la situación no quiere decir que la controles
  • Con las que no controles y te preocupen, revisa si has aceptado la situación o de alguna forma la estás rechazando. Si hay resistencias lo detectarás por tu forma de pensar: ¿por qué ha tenido que pasar esto? Respira hondo y dite: vale, ya está, ha sucedido. ¿Sigo vivo? Entonces es que puedo con esto.
  • Finalmente, revisa sobre qué parte de la situación puedes actuar. Siempre hay alguna faceta en la que tenemos margen de acción.
  • Recuerda concluir siempre el día, la semana con una sensación, palabra, gesto o símbolo de amor hacia ti mismo. Lo hacemos lo mejor que sabemos y podemos en cada momento con la información que tenemos. Por mal que vayan las cosas, seguiremos siendo seres valiosos e importantes y teniendo nuestro lugar en el mundo. A mí, esta forma de pensar me consuela y me ayuda a trabajar con mi autoestima. Encuentra qué formas de pensar te ayudan a ti.

Cuando afronto una situación que me resulta complicada, recuerdo la película de Invictus y el poema de Henley que sirvió de apoyo a Nelson Mandela durante los 30 años que permaneció en la cárcel. Es mi mantra personal. Te animo a que busques el tuyo y lo compartas con nosotros.

 

 

Fuentes de información

Material utilizado

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Sobre el autor

Licenciada en Ciencias de la Información, rama Periodismo, por la Universidad Pontificia de Salamanca. Coach ejecutiva y personal. Especializada en comunicación corporativa, es codirectora de 960 Pixels Comunicación. Ha trabajado en los gabinetes de comunicación del Gobierno de Aragón, de Expo Zaragoza 2008 y de Ebrópolis; ha sido la responsable de prensa de la Institución Ferial de Barbastro y de varias ediciones del Congreso de Periodismo Digital. Fue jefa de redacción en Aragón Rutas. Completó su formación en RNE en Aragón y en Agencia EFE.

One Response to Filosofía para emprendedores: las enseñanzas de los estoicos

  1. Noelia says:

    Felicidades! me ha encantado el artículo, Livia! Qué bonitas reflexiones y ciertas, una vez que “tomamos conciencia” del gran poder que tenemos, simplemente gestionando y siendo dueños de nuestras convicciones, podemos desplegar todo nuestro potencial y desarrollarnos.. Creo que tomar conciencia de nuestro poder y de nuestra vulnerabilidad al mismo tiempo nos hace fuertes…

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