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La felicidad como aprendizaje

Publicado el 3 febrero, 2013 | Livia Álvarez Almazán | Motivación

Entendamos como felicidad ese estado de plenitud de recursos en el que la persona acepta lo que le está sucediendo, aunque sea doloroso, y entiende que él o ella es ese dolor pero también es muchas cosas más. Para conseguir ese estado nos puede ayudar revisar nuestra forma de ver la vida: todos tenemos creencias potenciadores y creencias limitantes sobre nosotros mismos y sobre los demás.

Según este concepto de felicidad, la persona es lo que está viviendo en ese instante pero al mismo tiempo es mucho más grande que lo que le está sucediendo. Por profundo que sea el dolor que padece se plantea qué le está enseñando, qué información positiva y valiosa sobre el mundo, sobre la vida, le está aportando.

Hablábamos también de las creencias que sostienen nuestra forma de pensar y que a veces generan bloqueos. Por ejemplo, detrás de una búsqueda de empleo que no da sus frutos puede haber más factores aparte de una coyuntura económica complicada: un problema de autoestima, una no aceptación de la realidad, miedo a explorar nuevas alternativas menos conocidas, una ‘creencia limitante’ del tipo de “soy demasiado mayor para…”. Sea lo que sea estará ahí, bloqueando nuestras posibilidades para alcanzar una mayor felicidad, por lo que identificarlo nos sería de gran ayuda.

Cómo disolver las ‘creencias limitantes’

La clave reside en aquellas frases que nos vienen a la cabeza en esos complicados momentos. No se trata de pensamientos banales, sino que forman parte de nuestra estructura profunda, son el fruto de lo que hemos ido viviendo pero, sin saberlo, pueden estar perjudicándonos enormemente. El primer paso, por tanto, es identificarlos y apuntarlos para después analizarlos cuidadosamente. Hagámonos las siguientes preguntas y respondámoslas, si es posible, por escrito:

Analicemos su validez: ¿Qué evidencias tengo a favor de ese pensamiento? ¿Qué evidencias tengo en contra? ¿Hay otras interpretaciones alternativas?

Analicemos su utilidad: ¿Para qué me sirve pensar así? ¿Me ayuda ese pensamiento a conseguir mis objetivos y solucionar mi problema? ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene esa forma de pensar?

Busquemos otros puntos de referencia: ¿Qué diría sobre esta forma de pensar una persona importante para mí (elijamos esa persona y pensemos qué nos diría)? ¿Qué dirían otras personas que conozco y alguna otra a la que admiro y que no conozco?

Otras cuestiones que nos plantearíamos serían: si las cosas son así, ¿qué puedo hacer para cambiarlas, cómo puedo hacer frente a la situación? ¿Cómo serán las cosas dentro de un tiempo? Esto que parece tan malo, ¿durará siempre?

Una vez realizado este análisis, tratamos de darle la vuelta a esa forma de pensar y la transformamos en una ‘creencia potenciadora’ o lo que es lo mismo, útil. Por ejemplo, si antes pensábamos “no estoy preparado para esta situación”, después del proceso de reflexión la puedo transformar en “yo puedo” o “yo soy capaz”.

Imagina ahora tu vida con esta nueva forma de pensar. Imagina cómo te vas a sentir. Repite este nuevo pensamiento internamente. Imagínate a ti mismo en una conversación sosteniendo esta nueva forma de pensar. ¿Te ayuda? ¿Es motivador? Piensa ahora en cómo te va a afectar en tu entorno. ¿Le perjudica a alguien? Si es así, ¿de qué modo puedes evitar perjudicarlo? Si no le causa ningún perjuicio a nadie es lo que llamamos un pensamiento ‘ecológico’.

De una forma sencilla hemos modificado un pensamiento. Hemos transformado una creencia inútil en otra útil. Hemos abierto nuestro modelo del mundo al entender que puede haber otras formas de pensar y todo ello nos hace sentirnos mejor y estar más preparados para afrontar una situación desde un nuevo punto de vista. Este proceso se puede repetir tantas veces como sea necesario. El resultado siempre conllevará un incremento y mejora de nuestros recursos y nos acercará sin duda a una mayor felicidad. Nuestros pensamientos son nuestros y los podemos cambiar.


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Sobre el autor

Licenciada en Ciencias de la Información, rama Periodismo, por la Universidad Pontificia de Salamanca. Coach ejecutiva y personal. Especializada en comunicación corporativa, es codirectora de 960 Pixels Comunicación. Ha trabajado en los gabinetes de comunicación del Gobierno de Aragón, de Expo Zaragoza 2008 y de Ebrópolis; ha sido la responsable de prensa de la Institución Ferial de Barbastro y de varias ediciones del Congreso de Periodismo Digital. Fue jefa de redacción en Aragón Rutas. Completó su formación en RNE en Aragón y en Agencia EFE.

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