Frases célebres que pueden servir a emprendedores como elemento motivador o inspirador en el desarrollo de sus productos

3 frases célebres para emprendedores

Publicado el 23 octubre, 2014 | Ricardo Peñalver García | Emprender

A lo largo de la historia muchos célebres empresarios, inventores, artistas y personas con espíritu emprendedor han enunciado frases que han pasado a la posteridad por su contenido o por su mensaje motivador.

En el momento actual, en el que se está fomentando el emprendimiento como medio para mejorar el tejido empresarial de nuestro país y apaciguar los estragos del mercado laboral, estas citas célebres pueden llegar a convertirse en buenos consejos que ayuden a superar las dificultades que tiene emprender.

Hay muchas citas pero, en mi experiencia, creo que estas tres son las que ilustran mejor los errores más comunes entre los emprendedores (empezando por mí mismo) y a la vez las que creo que más pueden ayudarlos a tener éxito.

“Lo mejor es enemigo de lo bueno”

Esta cita es la traducción al español de la original en francés “Le mieux est l’ennemi du bien” que enunció el filósofo francés Voltaire en el siglo XVIII.
La frase es recurrente en charlas dirigidas a emprendedores y busca evitar la pérdida de oportunidades de negocio por haber dedicado mucho más tiempo a perfeccionar su producto que a venderlo.

Si analizamos el momento en el que la enunció Voltaire podemos darnos cuenta de que fue dicha en un momento crucial en la historia de la humanidad: se estaba gestando un cambio en la sociedad que afectaría a todo el orden establecido, lo mismo que está ocurriendo hoy si salvamos las distancias evidentes entre ambas épocas.

En un contexto actual en el que los consumidores cada vez están más informados y toman mejor sus decisiones económicas, el reto de los emprendedores es el de desarrollar productos enfocados a las necesidades de los clientes, presentes y las futuras, desarrollando sus productos y servicios de forma paralela a lo cambios en sus preferencias que se produzcan como resultado de cambios y avances tecnológicos.

En un entorno ultracompetitivo y con un desarrollo tecnológico tan rápido como el actual no nos debemos entretener demasiado en perfeccionar algo hasta que no sepamos con seguridad si es lo que quieren realmente nuestros clientes y, lo que es más importante, si es lo que nos conviene a nosotros como empresa.

“No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla.”

Esta frase de Thomas A. Edison se utiliza a menudo en muchos foros de emprendedores para motivar y ejemplificar que el éxito en el mundo de los negocios es siempre posterior a una sucesión -en ocasiones muy numerosa- de equivocaciones.

Respecto al fracaso no hay que ser categóricos. Seguro que conocemos casos de gente que a la primera acertó o eso creemos nosotros. Lo que desde fuera se aprecia como un éxito rotundo puede no serlo tanto en realidad. No debemos juzgar cómo creemos que les va a otros puesto que nos falta información importante para que el juicio sea acertado. No sabemos cuáles fueron sus puntos de partida, soportes económicos, objetivos, nivel de exigencia etc. Una empresa con éxito aparente puede estar quebrada y no saberlo nadie hasta el momento del cierre definitivo.

Tus errores son tuyos y las lecciones que aprendes de ellos, también, aunque pueden servir de inspiración para otras personas.

En este sentido es bueno leer libros y escuchar experiencias de emprendedores que hablen de sus errores, pero siempre tomando la distancia adecuada para valorar esos errores y extraer las conclusiones que me puedan ser útiles.

“I want you out of the building”

Traducida como “os quiero fuera del edificio”, fue popularizada en las clases de marketing de la Universidad de Stanford, en la que consideran que un buen empresario debe ser ante todo un buen vendedor.

Imaginar las necesidades de los clientes y presuponer qué es lo que quieren desde la comodidad de nuestra oficina no es eficaz. Ante esta práctica generalizada proponen salir a la calle y hablar con los clientes para conocer de primera mano cuáles son sus necesidades reales y después procesar esa información para desarrollar la estrategia de ventas y de desarrollo del producto.

Vender primero, pensar después. Salir a vender un producto es siempre productivo, independientemente de lo que consigas vender, pues obtendrás una información valiosa sobre las posibilidades de tu producto en el mercado, la competencia, viabilidad futura, líneas de desarrollo del mismo adaptadas a las necesidades de tus clientes, etc.

Para finalizar, vamos a ver un vídeo sobre motivación a vendedores justo antes de comenzar su jornada laboral. La secuencia critica en clave de humor las técnicas de venta para vendedores de baterías de cocina o enciclopedias.

Estas técnicas no son trasladables al mundo del emprendimiento ni a los objetivos que les mueven a desarrollar sus productos y crear sus empresas, pero sí que me parece (además de divertido) interesante para transmitir esa actitud hacia lo verdaderamente importante: la venta de los productos, que en el caso de los vendedores de enciclopedias será para cubrir objetivos y en el del emprendedor salir a la calle a poner a prueba sus productos y evaluar la viabilidad de su empresa o proyecto.

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Sobre el autor

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, doctorado en la de Viena y postgrado en gestión cultural. En verano de 2004 se incorporó a la redacción de Radio Praha, donde trabajó como corrector de español, redactor para las emisiones de español, inglés y alemán, y locutor. Posteriormente, inició sus estudios de licenciatura en Economía. Entre su trayectoria posterior, cuenta con la experiencia como asesor al Gabinete del Departamento de Salud y Consumo dle Gobierno de Aragón, en calidad de experto TIC y responsable de coordinación con el Gabinete de Comunicación.

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