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La comunicación bajo estrés

Publicado el 25 marzo, 2013 | Livia Álvarez Almazán | Motivación

En el mundo de la empresa, nuestra reacción bajo estrés puede ser determinante en un proceso de contratación, en un despido y, por supuesto, en el día a día . El método Process Com distingue entre los posibles tipos de personalidad dependiendo de la forma de reaccionar bajo estrés. Saber a qué tipo pertenecemos nos puede ayudar a frenar nuestra espiral de comportamiento.

“Houston, tenemos un problema”, anunciaron los tripulantes del Apolo 13, si bien fueron perfectamente capaces de resolverlo y volver a Tierra sanos y salvos. La pérdida de calor en la cabina, las averías y la falta de agua potable no impidieron que el equipo de astronautas agudizara el ingenio y encontrara una solución conjunta. A raíz de ello, la NASA se planteó la importancia de la conducta humana en situaciones de estrés y la necesidad de enviar al espacio equipos unidos. Por ello, para sus pruebas de selección de personal contrató a un psicólogo americano, Taibi Kahler, que había publicado un estudio sobre los patrones de conducta bajo estrés.

Kahler establecía seis tipos de personalidad. No hay un tipo mejor que los otros, de hecho cada persona incluye los seis, pero algunos con más intensidad, de modo que se construye una pirámide en la que la base es el tipo de personalidad predominante en este momento de nuestra vida. Esa pirámide puede permanecer estática o no, dependiendo de los cambios de la persona.

empático, trabajoadicto, perseverante, soñador, promotor, rebelde

La gran ventaja de este sistema es que, una vez que conocemos nuestro tipo predominante, reconocemos nuestra secuencia de estrés y somos capaces de detenerla o modificarla. Del mismo modo, si conocemos el tipo de personalidad de los que nos rodean, entenderemos mejor su comportamiento y podremos responder y actuar de mejor manera. Así se creó Process Com, un método que se utiliza como herramienta de comunicación interpersonal, tanto profesional como privada, que ya usan más de un millón de personas y que se está empezando a aplicar en España. Lo explicaba la directora de Process Com en España, Aliocha Mussy, en una conferencia en Ibercide (Centro Ibercaja de Desarrollo Empresarial, Zaragoza).

Para cada tipo de personalidad, Taibi Kahler señala los siguientes aspectos:

  • P: Cuál es la pregunta existencial que condiciona su comportamiento
  • C: Características y competencias
  • F: Tipo de filtro que utiliza para percibir el mundo, canal
  • L: Estilo de liderazgo
  • M: Fuente de motivación
  • E: Secuencia de estrés

Los tipos son los siguientes:

1. Empático

  • P: ¿Soy amable? Necesito que la gente me transmita que me quiere
  • C: Compasivo, sensible, cálido, pendiente de cómo se sienten los demás
  • F: Protector, cuida de las otras personas
  • M: Lo que le importa es la relación, presta atención personalizada,  necesita entender que se le quiere por sus cualidades humanas más que por lo que hace
  • E: Bajo estrés, su diálogo interno es “no puedo decir que no”. Si percibe que no agrada a los demás, comienza a sobrecargarse de trabajo y de responsabilidad. Le falta confianza y firmeza en sus decisiones. Si el estrés se acentúa, se siente víctima, hundido en sus emociones. Su diálogo interno es: “con todo lo que he hecho y no me lo reconocen”. Se traga la cólera y la proyecta sobre sí mismo. Finalmente, acaba por no confiar en los demás y se siente inútil. Comete errores involuntarios porque está centrado en cómo se siente y en los demás.

2. Trabajoadicto

  • P: ¿Soy competente?
  • C: Lógico, responsable y organizado (no necesariamente ordenado, es capaz de encontrar todo dentro de su caos). Busca hechos y datos, los procesa, toma decisiones y actúa. Gestiona el tiempo.
  • F: Canal interrogativo, informativo, intercambio de datos y hechos
  • M: Busca que valoren la cantidad y calidad de su trabajo, el reconocimiento del trabajo realizado y de las competencias que hay detrás. Le provocan estrés los imprevistos, por lo que pueden parecer poco flexibles, sin embargo sólo hay que darles un margen para reorganizarse: ¿a qué hora te va mejor que nos reunamos?
  • E: Bajo estrés, se vuelve quisquilloso, perfeccionista en los detalles. Dará más datos y más hechos desde la creencia de “lo tengo que hacer mejor todavía”. Si aumenta el estrés, controlará y supervisará en exceseo el trabajo de los demás. Diálogo interno: “si no reconocen mi trabajo es que son ineptos”, “les voy a decir cómo trabajar”. Dejará de delegar, acabará haciendo las tareas directamente.

 3. Perserverante

  • P: ¿Soy digno de confianza? No se quiere ir sin aportar su granito de arena
  • C: Concienzudo, respetuoso, entregado. Toma sus decisiones de acuerdo a su conciencia, se plantea si “eso está bien o no está bien”. Piensa con opiniones, no suele permanecer pasivo, destaca sus valores.
  • F:  Busca más opiniones que datos o hechos. Cuando ha terminado de expresarse, pregunta a los demás e intercambia opinión.
  • M: Consulta la opinión de los demás, necesita sentirse respetado y que reconozcan sus opiniones. Eso no significa que le tengan que dar la razón -no le agrada que lo hagan si percibe que no es verdad-, sino que reconozcan el valor de sus aportaciones. Como la confianza es un valor supremo para él, dudará mucho antes de confiar en alguien, se asegurará y chequeará los valores de la otra persona.
  • E: Bajos estrés se vuelve demasiado exigente, ve sólo las cosas que no funcionan. Si se estresa más, comienza una cruzada, quiere imponer su punto de vista. Al final, opta por dejar de escuchar, corta a los demás.

4. Soñador

  • processcomP: ¿Soy querido? ¿Hay sitio en el mundo para mí?
  • C: Reflexivo, imaginativo, tranquilo. Le gustan los trabajos rutinarios porque le permiten dejar volar su imaginación.
  • F: Visualiza posibilidades, acciones, pero a veces está tan ocupado en imaginar que no pasa a la acción. Es el típico que dice “esa idea ya se me había ocurrido”, ¿Y por qué no lo has dicho? Porque nadie me ha preguntado. Es interesante preguntarle su perspectiva hacia las situaciones. A veces necesita alguien que lo dirija, que lo encamine a la acción.
  • M: Necesita que utilicen con él un sistema autocrático para ponerse en acción. A veces necesita soledad para pensar. Se agobia con mucha gente alrededor.
  • E: Bajo estrés, empieza las frases y no las termina, se vuelve pasivo y se recoge en sí mismo, se distancia de los demás. Se implica en varios proyectos, pero no los lleva a cabo. Si el estrés aumenta, es de esas personas que se vuelven transparentes y nadie se da cuenta de que están.

5. Promotor

  • P: ¿Estoy vivo? Tiene fobia a la muerte. Persona muy orientada a la acción. Le gusta sentir la adrenalina. Siempre está inmerso en nuevos retos. Con él, los demás siempre tienen derecho a equivocarse
  • C: adaptable, lleno de recursos, encantador en el trato. Se mete en situaciones imprevistas y desarrolla los recursos necesarios para avanzar. Es competitivo. Suelen gustarle las marcas en ropa, tecnología, etc. No quiere ser como los demás, quiere destacar. Percibe el mundo hacia la acción: utiliza verbos, se salta los sujetos, usa bastantes imperativos…
  • F: Es directivo. Propone accion y espera recibir acción. Tiene un estilo de liderazgo autocrático.
  • M: Se alimenta de desafíos
  • E: Bajo estrés, considera que los demás deben buscarse la vida. Su diálogo interno será: “no estoy aquí para ayudarte”. Bajo un estrés más acuciante, puede correr riesgos, porque querrá que su adrenalina suba para sentirse vivo. Manipulará a los demás haciéndoles daño pero sin que parezca él el autor: “¿Sabes qué me ha dicho el director sobre ti?”

6. Rebelde

  • P: ¿Soy aceptable como soy? Quiere que lo acepten tal y como es
  • C: Muy espontáneo
  • F: Le gusta provocar la risa en los demás, buscará la autenticidad, lo lúdico, desarrollará la creatividad para salir de las situaciones en la que se mete, evita las formalidades, “¿has visto qué guay?
  • M: Hay que dejarle mucha libertad y favorecer un entorno estimulante que potencie la creatividad
  • E: Bajo estrés, resopla y empieza a quejarse. Cuando está mal, busca hacer rabiar a los demás, quiere provocar esa emoción. Si el estrés aumenta, tenderá a evadir la responsabilidad y echar la culpa de la situación a los demás. Siempre encontrará excusas.

¿Has identificado cuál es tu tipo de personalidad predominante? ¿Y el de las personas de tu alrededor? ¿Crees que ahora serías capaz de reconocer tu secuencia de estrés y detenerte antes de completarla?

Más información
Material utilizado
  • Imagen de portada: usuario c.alberto de Flickr
  • Imagen interior: portada de la web de Process Com e imagen del usuario baboon de Flickr

 

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Sobre el autor

Licenciada en Ciencias de la Información, rama Periodismo, por la Universidad Pontificia de Salamanca. Coach ejecutiva y personal. Especializada en comunicación corporativa, es codirectora de 960 Pixels Comunicación. Ha trabajado en los gabinetes de comunicación del Gobierno de Aragón, de Expo Zaragoza 2008 y de Ebrópolis; ha sido la responsable de prensa de la Institución Ferial de Barbastro y de varias ediciones del Congreso de Periodismo Digital. Fue jefa de redacción en Aragón Rutas. Completó su formación en RNE en Aragón y en Agencia EFE.

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