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Ser feliz en plena crisis, ¿es posible?

Publicado el 30 septiembre, 2012 | Livia Álvarez Almazán | Motivación

Con la que está cayendo, ¿cómo nos atrevemos a hablar de felicidad? Cuando hay tantas personas a nuestro alrededor atravesando momentos de grandes dificultades, puede dar la sensación de que hablar de ser feliz es banalizar sus problemas.

A alguien que de verdad se encuentra en una encrucijada, con serias complicaciones para llegar a final de mes y con una familia a sus espaldas que depende de él o de ella, ¿cómo le podemos decir “sé feliz” o “cambia de actitud”? En realidad, el planteamiento es otro. Todo depende de qué es para cada uno de nosotros la felicidad. Si lanzáramos la pregunta, habría muchas respuestas posibles.

Personalmente, me quedo con la reflexión del doctor Mario Alonso Puig, cuando señala la diferencia entre el concepto de felicidad más extendido y basado en un bienestar conectado directamente con los sentidos y con algo externo y el concepto que él propone de la felicidad como un estado interior, de paz, equilibrio y serenidad que se puede mantener en medio de la dificultad e incluso en medio del sufrimiento. En este sentido, se trataría no tanto de un estado emocional sino de un estado de consciencia, de una perspectiva sobre las cosas.

Todos conocemos ejemplos de superación, de personas que en circunstancias extremas o complejas han sabido salir adelante con una especie de sabiduría natural aderezada de energía positiva. Por un momento, deja de leer y piénsalo. Seguro que como mínimo te acuerdas de un caso. Próximo o ajeno, es lo mismo.

Lo cierto es que cuando se nos plantea un problema, más importante que el problema en sí es cómo lo vivimos: si lo hacemos desde el “no puedo”, el “no voy a ser capaz”, entra en marcha nuestro programa de supervivencia, que ofrece tres únicas alternativas: atacar, huir o quedarnos bloqueados. El ser humano dispone, sin embargo, de un abanico de recursos mucho mayor. Cuando la persona conecta con sus recursos, se despliegan un mayor número de opciones de resolución de un problema y por tanto de ser feliz. La persona se encamina hacia ello con toda su creatividad y energía. Al presentar un mayor número de alternativas, dispone de mayores probabilidades de éxito y encaja de una mejor manera que una de ellas pueda no funcionar como esperaba -no hay fracasos, sólo resultados diferentes a los esperados-.

El precio de ser feliz

Ser feliz no es fácil, ni es posible de un modo permanente. Es una actitud que no encaja con la comodidad y que tiene un precio. Ser feliz es comprometerse con uno mismo, aceptar que la responsabilidad de mi vida recae en mí, no en la sociedad en la que vivo ni en la coyuntura actual, implica no rechazar lo que me sucede sino aceptarlo  como un nuevo aprendizaje por difícil que resulte y supone ser capaz de salir de nuestra zona de confort para explorar otras opciones en un mundo lleno de incertidumbre.

¿Y cómo se hace eso? Detrás de cada bloqueo que experimentamos hay un conjunto de creencias adquiridas a lo largo de la vida que sustentan toda una forma de pensar, creencias que en algún momento nos han sido útiles y por ello se han convertido en nuestras compañeras de viaje y en nuestras guardianas. Sin embargo, se han acabado transformado en un obstáculo que no nos permite crecer ni ser felices. Por tanto, el primer paso es tomar conciencia de ellas, averiguar qué forma de pensar nos está impidiendo encontrar nuevas alternativas. No podemos aligerar nuestra mochila si no sabemos qué es lo que hay que quitar de ella. Puede sernos muy útil apuntar durante unos días qué frases exactas nos vienen a la cabeza en momentos complicados. De esa manera, comprobaremos cómo nosotros mismos muchas veces somos nuestros principales saboteadores.

Información complementaria
  • Programa de radio: Consentidos (RNE), “Al mal tiempo buena cara”, con la intervención del doctor Mario Alonso Puig y del director de comuncación de Coca-cola, Carlos Chaguaceda.

 

Escuchar audioConsentidos - Al mal tiempo buena cara - 28/07/12
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Sobre el autor

Licenciada en Ciencias de la Información, rama Periodismo, por la Universidad Pontificia de Salamanca. Coach ejecutiva y personal. Especializada en comunicación corporativa, es codirectora de 960 Pixels Comunicación. Ha trabajado en los gabinetes de comunicación del Gobierno de Aragón, de Expo Zaragoza 2008 y de Ebrópolis; ha sido la responsable de prensa de la Institución Ferial de Barbastro y de varias ediciones del Congreso de Periodismo Digital. Fue jefa de redacción en Aragón Rutas. Completó su formación en RNE en Aragón y en Agencia EFE.

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